Sé una mujer que pueda elevar a otras mujeres
Algo muy curioso entre nosotras es eso de la envidia y la competencia entre mujeres de la que muchos tanto han o hemos hablado en algún momento.
Para nadie es un secreto que entre mujeres solemos ser más competitivas que los mismos hombres entre ellos, tenemos un montón de detalles que queremos sean perfectos y la mayoría de veces el referente es otra mujer u otra persona.
Mujeres, debemos dejar de lado esos sentimientos de ataque y competencia que hay implícitos en nosotras, debemos dejar de ver a las demás como rivales, es mejor entender que todas somos mujeres hermosas y tenemos características que nos hacen diferentes y nos dan nuestra propia esencia.
No nos fijemos en cosas vanas, cómo el cabello, la ropa, los planes, el novio o cualquier otro detalle con el que sintamos competencia o envidia.
A ver, primero que todo hay que aceptar que ese sentimiento fastidiosito está presente, y aniquilarlo por completo, nada más aburridor que intentar ser mejor o más bella que las demás, soñemos y actuemos por ser mejores que nosotras mismas cada día que pasa, y el resultado será mejor y más valioso.
Si el tiempo que se invierte estando pendiente de las vidas ajenas, lo invertimos en nosotras, en deporte, lecturas y cuidados, pues estaremos mejor, en lugar de estar haciendo nada y enfocadas en otras personas que no somos nosotras mismas.
Es claro que todos los seres humanos de este mundo somos diferentes, entonces no pretendamos ser iguales a las demás, basta con conocernos, saber cuáles son nuestras fortalezas, aceptarlas y trabajar en ellas, sacarles el provecho que ameritan, perfeccionarlas y consolidarlas hasta un punto que ya logremos desarrollar otras. Trabajar en nuestros propios defectos, empezando por los emocionales y no los físicos, pues si estamos bien en nuestra cabecita, estaremos bien y tendremos la fuerza y el amor para trabajar en nuestra apariencia, a gusto y no por cumplir estereotipos.
Niñas, no compitamos entre nosotras, si una chica está bien, debemos sentir felicidad por ella, nuestro momento llegará, es solo cuestión de dejar que la vida fluya, pues la voluntad de Dios es perfecta y todo cuanto vivimos es perfecto.
Comparto la siguiente reflexión que me encantó:
Sé una mujer en la que otras puedan confiar, ten el coraje de decirle directamente a otra mujer cuando te ha ofendido, desilusionado o herido.
Las mujeres exitosas forman parte de una tribu leal, compuesta por mujeres honestas y leales.
No envidiosas ni traicioneras, ni mujeres que hablan mal a sus espaldas, Sé una mujer que pueda elevar a otras mujeres
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